Las mujeres en ciencias, tecnologías, ingeniería y matemáticas en América Latina y el Caribe


16 de abril, 2021

En el estudio desarrollado por ONU Mujeres se conoce que frente a algunos de los principales desafíos del futuro, desde la mejora de la salud hasta la lucha contra el cambio climático, será preciso emplear todo el talento existente. La igualdad de género en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) también resulta clave para alcanzar cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

Las brechas globales de género entre los investigadores y en las disciplinas STEM

A pesar de los notables avances logrados en las últimas décadas, todavía es muy reducido el número global de investigadoras mujeres en el campo de las ciencias. En julio de 2019 la tasa mundial promedio de investigadoras era de solo 29,3% (Instituto de Estadística de la UNESCO), y la brecha se amplía cuanto mayor es el nivel alcanzado en el escalafón. De hecho, solo el 3% de los Premios Nobel en ciencias ha sido otorgado a mujeres. En los campos de las STEM esta brecha resulta evidente incluso en el nivel de la educación superior: solo el 35% de los estudiantes de carreras y programas del campo de las STEM son mujeres. Es en esta instancia que comienza la especialización, cuando los estudiantes deciden qué temas estudiarán.

América Latina y el Caribe es una de las dos regiones que han alcanzado la paridad en la proporción de hombres y mujeres investigadores (aquí el 45% del total de investigadores son mujeres). Con todo, la segregación horizontal y vertical continúa siendo elevada: las mujeres investigadoras aún se encuentran subrepresentadas en los niveles más altos de las carreras profesionales y continúan siendo una minoría en muchos campos de las STEM en casi todos los países de la región.

STEM: los empleos del futuro

A menudo se afirma que las carreras profesionales en STEM constituyen los empleos del futuro para fomentar el  desarrollo sostenible: no solo para impulsar la innovación, sino también el bienestar social y el crecimiento inclusivo. Se espera que para el final del año 2020 más de 7,1 millones de empleos hayan sido desplazados, y que la mitad de los empleos actualmente existentes desaparezcan para 2050 (UIT, 2017). Diversas fuentes anticipan que hasta el 75% de los empleos estarán relacionados con el campo de las STEM (UNESCO, 2018).

Sin embargo, en todo el mundo solo el 22% de los profesionales que trabajan en el ámbito de la inteligencia artificial son mujeres (WEF, 2018). La situación se torna incluso más crítica en el caso de los investigadores que se dedican al aprendizaje automatizado, de los cuales solo el 12% son mujeres. Si esta situación no se soluciona con rapidez la brecha de género en STEM se ampliará durante la Cuarta Revolución Industrial.

Son diversos los factores que conducen a la desigualdad entre hombres y mujeres en STEM. Se trata de un ámbito en el que se solapan aspectos de tipo económico, cultural, social y religioso, generando brechas que pueden tornarse crónicas y que, a su vez, alimentan un círculo vicioso de diferencias económicas y sociales.

La brecha de género en la educación en STEM puede advertirse desde los primeros niveles educativos y va incrementándose en cada uno de los niveles subsiguientes. Las barreras de acceso a, y al interior de, las carreras en STEM pueden encontrarse en cualquier momento y se presentan bajo diferentes formas. Así, algunas pueden resultar más importantes en ciertas etapas de la vida y no en otras. Los presupuestos y las expectativas que poseen los padres, los docentes y los pares influyen sobre las niñas a la hora de elegir sus campos de interés y los estudios que desean realizar para integrarse a la sociedad. Las mujeres también son objeto de prejuicios en los procesos de contratación, ascensos y compensación y, en comparación con los docentes hombres, ellas tienden a dedicarse más a la docencia que a la investigación.

Si bien desde hace treinta años que los estudios sobre las mujeres en la ciencia advierten sobre las consecuencias de su exclusión, y que desde hace mucho tiempo que el sexismo sesga las investigaciones, recién en los últimos años los países han comenzado a implementar acciones para reducir la brecha de género en STEM. A nivel global y regional, la ONU y otras organizaciones internacionales han emprendido esfuerzos importantes de promoción de la igualdad de género en STEM.

En América Latina, la mayoría de los países ha comenzado a implementar medidas para reducir la brecha de género en STEM. Un análisis de cómo las políticas públicas, las estrategias y las normas sobre ciencia, género y educación están incorporando la igualdad de género en STEM revela que, especialmente en la última década, la importancia del tema está siendo cada vez más reconocida en la región y, por ende, está fomentándose de forma gradual a través de  políticas públicas e incluyéndose en leyes, planes nacionales de ciencia, tecnología e innovación (CTI) y estrategias  nacionales de desarrollo.

Políticas públicas e igualdad de género en STEM

  • En una primera etapa, la importancia de la igualdad de género en STEM fue abordada en las
    políticas de igualdad de género;
  • Más recientemente, los planes y estrategias nacionales de CTI comenzaron a incluir referencias a la igualdad de género en STEM (algunos países aún no han implementado planes o políticas nacionales de CTI);
  • En una suerte de tercera etapa de las políticas, algunos países han comenzado a implementar políticas específicas sobre igualdad de género en CTI, lo que evidencia un aumento de la importancia del
    tema en sus agendas.

Diversos países han adoptado mecanismos para la promoción de políticas de género en sus instituciones científicas, como la estimulación de la creación de estructuras formales para el respeto de los derechos de las mujeres dentro de sus sistemas de CTI. Estas medidas se toman a diferentes niveles, desde las instituciones públicas nacionales hasta las universidades, los centros de investigación, la sociedad civil y las empresas privadas.

Tipología de intervenciones

En los años recientes, la información recolectada muestra claramente que el número de intervenciones ha  incrementado. Estas pueden clasificarse de acuerdo a sus objetivos y en función de los beneficiarios a los que se dirigen, y son pasibles de ser agrupadas en las siguientes áreas macro:

  • Sensibilización y erradicación de estereotipos de género;
  • Acciones para atraer a niñas y jóvenes al ámbito de las STEM;
  • Desarrollo del potencial de las STEM;
  • Apoyo a mujeres en carreras STEM;
  • Programas específicos y comités interinstitucionales sobre género y STEM; 
  • Capacitación y fortalecimiento de mujeres emprendedoras en innovación y STEM.

Inicialmente, las intervenciones eran, sobre todo, medidas de acción afirmativa dirigidas a apoyar la retención de las mujeres en la educación universitaria en STEM y su reinserción en el mercado laboral luego de una licencia, por maternidad u otra causa. En los últimos años han aumentado la cantidad y la importancia de las intervenciones para atraer a más niñas y mujeres jóvenes al campo de las STEM y así reducir la brecha de género, lo que se suma a la creación en diversos países de comités interinstitucionales específicamente dedicados a la igualdad de género en STEM.

A pesar de estos avances, todavía son numerosos los desafíos y las brechas existentes en los diferentes niveles educativos y a lo largo de las carreras profesionales de las mujeres en todos los países de la región. Estas brechas se observan en todas las etapas del ciclo vital, desde la escuela primaria hasta los más altos cargos en el ámbito de la investigación en STEM, y son una consecuencia de diferentes factores, desde los sociales y culturales hasta las políticas públicas existentes a diferentes niveles tanto en los gobiernos como en los organismos de financiación, las  instituciones de educación superior y los centros de investigación. La mayoría de las actividades implementadas son esporádicas y de duración limitada, cuentan con presupuestos muy acotados, se centran en la reducción de la brecha de género en el campo de la ciencia, en lugar de abordar la especificidad de los campos STEM, y tienden a excluir a las mujeres rurales, a los padres, a los docentes y a los hombres.

Es posible observar un conjunto de desafíos comunes para la región tanto al nivel de las políticas públicas como de las instituciones. Un análisis de las políticas y los instrumentos implementados hasta ahora en ALC evidencia la necesidad de un nuevo paradigma y un enfoque más sistemático, a fin de lograr cambios estructurales y de fomentar y alcanzar la igualdad de género en STEM. Asimismo, se requieren políticas nacionales de igualdad de género en CTI más específicas, y estrategias nacionales de largo plazo, así como un fortalecimiento de la coordinación entre ministerios y otras instituciones clave. También es necesario implementar actividades dirigidas a todos los niveles del sistema educativo, así como estudios y actividades relacionados con la dimensión de género en la investigación, además de afrontar los diferentes desafíos relativos a la igualdad de género y a la inteligencia artificial en la región.

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