Lady Di: La historia de una mujer

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Princesa Diana de Gales

Un 29 de julio la princesa británica, Diana de Gales más conocida como Lady Di contrajo matrimonio con el príncipe Carlos de Gales en 1981. El acontecimiento, celebrado en la catedral de San Pablo de Londres se constituyó en la boda del siglo XX, dado que fue televisada a nivel mundial llegando a ser la más vista. Según los registros de Guinness World Récords el matrimonio generó una audiencia de más de 750 millones de personas en más de 17 países del mundo.

Aquel día no solo se respiraba amor, sino mucho glamour desde el suntuoso vestido de Lady Di que tuvo una cola de 25 metros, la elegancia del evento y el memorable beso en el balcón del palacio de Buckingham como sello de la unión de la realeza Diana y Carlos, pero aunque no fue eterno ni tuvo un final feliz como en los cuentos de hadas, la realidad se encargó de destacar a una mujer solidaria y defensora de los derechos humanos.

Nace la princesa

Diana Spencer nació en el seno una familia noble, pues su padre era John Spencer, octavo conde de Althorp, y de Frances Ruth Roche. Diana era la menor de sus dos hermanas, Sarah y Jane, y también tenía su hermano menor, Carlos. Sin embargo la nobleza no la absolvió de presenciar problemas familiares que derivaron en el divorcio de sus padres (1969), y Diana quedó bajo custodia paterna, y aquel mismo año ingresó en la escuela de King´s Lynn.

En este tiempo, se dice que Diana, a los 16 años, solventaba sus gastos trabajando como niñera y camarera.

Fue en 1977 cuando conoció al príncipe Carlos de Gales, asistió brevemente al Instituto Alpin Videmanette, una subsidiaria de la escuela en Rougemont, Suiza.

Finalmente se fue a vivir sola a Londres hasta 1981, debido a problemas con su padre y su nueva esposa.

De acuerdo a Diana, si bien ella no se destacaba en sus estudios, sobresalía en natación y buceo, pero su deseo era convertirse en bailarina, por lo que asistió a clases de ballet durante un tiempo.

El enlace y desenlace real

El 24 de febrero de 1981 el portavoz del Palacio de Buckingham anunció el compromiso oficial de lady Diana Spencer y el príncipe de Gales y, en adelante, Diana trasladó su domicilio a Clarence House, residencia de la reina madre. La boda de la pareja, que se celebró el 29 de julio de 1981 en la catedral londinense de Sant Paul y fue oficiada por el arzobispo de Canterbury, se convirtió en un acontecimiento social de repercusión internacional retransmitido por televisión a más de setecientos millones de espectadores. Convocó en Londres a más de un millón de personas y no faltaron a la ceremonia los principales miembros de la aristocracia europea y más de ciento setenta jefes de Estado.

Tras su matrimonio, Lady Diana se convertiría en Su Alteza Real, la princesa de Gales. A partir de entonces se volvió muy popular, tanto por su colaboración en obras humanitarias como por su carisma.

Tuvo dos hijos con el príncipe Carlos: los príncipes Guillermo (William) y Enrique (Harry).

Años más tarde, al terminar la década de los 80, la contrastante vida de la realeza con todas sus obligaciones y su sensibilidad innata, hicieron que su matrimonio entrara en crisis. La prensa evidenciaba con más frecuencia el distanciamiento de ambos cónyuges. En los años 90 la «prensa amarilla» sacó partido de la situación revelando a una solitaria y rebelde Lady Di contra un aburrido y flemático príncipe de Gales, sujeto a las rígidas costumbres monárquicas.

Luego de rumores mediáticos, a principios de diciembre los príncipes de Gales se separaron, y se anunció una relación sentimental de Diana con James Gilbey.

El matrimonio se rompió de forma definitiva en marzo de 1994 y el 29 de febrero de 1996 Diana aceptó divorciarse de Carlos.

Sin embargo, después se supo que Diana tenía otra pareja conocida como Doddi Al-Fayed, multimillonario egipcio, hijo de Mohamed Al-Fayed dueño de grandes almacenes británicos como Harrods, Fulham Football Club y el hotel Ritz de París.

La popularidad y las tendencias de Lady Di

La vida de Diana Spencer, tanto durante su matrimonio como después de su separación, fue objeto continuo de la atención de millones de seguidores y tema recurrente de la llamada «prensa rosa». Todas sus apariciones en público recibieron un tratamiento especial por parte de los medios de comunicación e incluso su peinado y su modo de vestir fueron imitados hasta la saciedad marcando tendencia en las mujeres de la sociedad. Diana era considerada un ícono de moda y elegancia a nivel internacional.

Según la revista Majesty, Diana generó cerca de quince millones de libras en publicidad a los fabricantes de los artículos que utilizaba. Su popularidad superó en mucho a la de su marido.

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«La princesa del pueblo» fue reconocida por sus labores humanitarias

Filántropa y madre ejemplar

La princesa Diana también fue reconocida por ser madre ejemplar y sus actos de solidaridad hacia pueblos y sectores marginados del mundo.

Diana en lugar de pasar horas en la comodidad del palacio real, decidió tomar un rol activo como princesa de Gales para involucrarse en diversas causas humanitarias. Su último compromiso de esta índole tuvo que ver con los campos minados. Ayudó a niños pobres en África, y se unió a la causa de personalidades como Nelson Mandela, el Dalái lama o la madre Teresa de Calcuta y también presidió numerosas fundaciones benéficas.

Tal vez algunas de las imágenes que más se recuerdan de Diana de Gales serán aquellas en que aparece ayudando a algún necesitado. Es esa misma sensibilidad y valores humanos que transmitió a sus hijos, llevándoles a estos espacios de pacientes con sida, drogadictos, ancianos, y niños con problemas de salud.

Pocos días antes de su muerte, visitó Bosnia con la Red de Sobrevivientes de Campos Minados y se estima que su participación determinó varias acciones en contra del uso de minas anti-personales. De hecho, la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona, obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1997.

Gracia a su labor humanitaria y su contacto directo con la gente se ganó el nombre de “la princesa del pueblo”.

Ese mismo año, el 31 de agosto de 1997, Doddi Al-Fayed y la princesa Diana murieron en un accidente automovilístico en la ciudad de París, dando paso a la mitificación de la figura de Lady Di. Lo cierto es que sus acciones humanitarias, su popularidad y su vida misma la convierten en una leyenda y un mito de la historia de una mujer que marcó tendencias y estilo de moda, pero también mostró su lado más humano expresando siempre su amor al prójimo y a los más necesitados.